Cuatro de los principales líderes sindicales canadienses, que representan más de un millón de trabajadores del sector público de ese país, manifestaron su disposición de adelantar una activa campaña para impedir que el gobierno de Canadá firme con Colombia el TLC que acaba de ser negociado; decisión que adoptaron tras la visita que realizaron a Colombia la semana pasada, y en la cual examinaron la situación de derechos humanos y laborales.
Se trata de los señores Denis Lemelin, presidente Nacional del Sindicato de Trabajadores Postales; John Gordon, presidente de de la Alianza del Servicio Público del Canadá; Paul Moist, presidente del Sindicato de Empleados Públicos; y de George Herman, vicepresidente internacional del Sindicato Nacional de Empleados Públicos y Generales, quienes en su visita se reunieron con varios sectores de la sociedad colombiana, altos funcionarios del gobierno, la dirigencia de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y otros sindicatos, líderes de la oposición en el Congreso de la República, ONG, y miembros del cuerpo diplomático de Canadá, entre otros.
La negociación del TLC con Canadá la inició el gobierno colombiano desde Julio de 2007, con el propósito de abrir los mercados de ambos países, acrecentar su flujo comercial, y crear un clima amistoso para la inversión canadiense en el país, cumpliendo a la letra con los mandatos del modelo económico neoliberal. El ámbito de dicho tratado es tan amplio como lo del TLC negociado entre EE.UU. y Colombia, es decir que incluye temas no solo relacionados a la desgravación de aranceles para productos y servicios, sino también temas más complejos como inversiones, políticas de competencia, y compras públicas, que no han sido incluido ni siquiera en el marco de las negociaciones comerciales de la OMC.
Qué dicen los sindicalistas canadienses
En declaraciones a la Agencia de Prensa de la ENS, los dirigentes sindicales canadienses manifestaron que luego de examinar la situación actual de Colombia en materia de derechos humanos y laborales, llegaron a la conclusión de que este TLC no va a ayudar al pueblo de Colombia. "Solamente va a recrudecer esa interminable lista de violaciones a los derechos humanos y laborales que ubican a Colombia como el lugar del mundo más peligroso para los sindicalistas, con 32 líderes sindicales asesinados nada más en lo que va de este año", agregaron.
Además, lamentaron que en Colombia no haya un marco jurídico que garantice plenos derechos de contratación colectiva, que menos del 5% de los trabajadores colombianos estén organizados en sindicatos, y que a los trabajadores públicos se les haya quitado cualquier posibilidad de negociar sus derechos, cuando en Canadá el 70% de los trabajadores del sector público está sindicalizado.
"Al regresar a Canadá comunicaremos esta delicada situación a nuestros afiliados, a la opinión pública canadiense, a nuestros gobiernos. Porque es inaceptable firmar un TLC entre Colombia y Canadá mientras la vida de los trabajadores sindicalistas esté en riesgo y sus derechos humanos y sindicales continúen siendo violados", añadieron en su declaración.
A la pregunta de qué tanto pueden incidir sus recomendaciones en la suerte del TLC con Canadá, señalaron que seguramente va a tener su incidencia negativa. De hecho la comisión responsable de los asuntos de comercio y relaciones exteriores en el parlamento canadiense ya se pronunció en contra de la firma del TLC con Colombia, hasta tanto este país no de plenas garantías a los derechos humanos y sindicales. "El partido que hoy gobierna en Canadá y que negocia con Colombia el TLC, no tiene la mayoría en el parlamento, y para las próximas elecciones vamos a adelantar una fuerte oposición a ese TLC; elecciones que es muy posible que el gobierno actual las pierda", puntualizaron.
"Nunca vamos a aceptar que el gobierno de Canadá firme un acuerdo sobre comercio con un país que niega el derecho fundamental de pertenecer a un sindicato. Solamente estaremos de acuerdo con un tratado de comercio justo, que incluya la justicia social, el respeto para los derechos humanos, derechos sindicales y el respeto para el ambiente. Y vamos a suministrar todo el material que hemos conseguido en nuestra visita a Colombia para probar que el tratado realmente es inconveniente", señaló Paul Moist, presidente del Sindicato Nacional de Empleados Públicos de Canadá.
Cláusula laboral de TLC Colombia-Canadá no garantizará derechos laborales y sindicales, según análisis de la ENS
El TLC entre Colombia y Canadá incluye provisiones sobre derechos laborales y ambientales, porque hasta los mismos gobiernos reconocen que un tratado de esta índole afectará tanto a los que tradicionalmente se han beneficiado del libre comercio los grandes empresarios-, como quienes normalmente han perdido: los defensores del medioambiente y los trabajadores.
Pero las disposiciones laborales en el TLC Colombia-Canadá se aproximan a las que están incluidas en otros TLC como el NAFTA (E.U., Canadá y Méjico), y esto hace pensar que con seguridad no ayudarán a mejorar las condiciones laborales y las libertades sindicales en los países firmantes del acuerdo. Pese al NAFTA y su cláusula laboral, durante los últimos 14 años las violaciones de los derechos laborales, supuestamente protegidos por el acuerdo, se siguen dando con frecuencia. El Estado mexicano sigue reprimiendo los derechos a la asociación sindical y la negociación colectiva para los trabajadores en la industria maquiladora organizados en sindicatos independientes.
Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, el texto del tratado obligará a ambos Estados a respetar los derechos laborales fundamentales reconocidos por la OIT, como son la prohibición del trabajo forzoso, el trabajo infantil y la discriminación en el trabajo, y el reconocimiento de las libertades sindicales y la negociación colectiva. Además, protegerá los derechos de los trabajadores migrantes, un paso adelante frente al TLC firmado con EE.UU, que no reconoce dichos derechos, dejando en el olvido los miles de colombianos que allí laboran en condiciones de extrema precariedad.
Sin embargo, es alarmante que no contenga ninguna obligación para que los Estados modifiquen su normatividad interna laboral, así como sus prácticas, a fin de estar conforme con las normas internacionales del Trabajo. Lo que es particularmente grave, dado que la legislación colombiana vigente desconoce muchas de dichas normas, como por ejemplo: prohíbe la negociación colectiva para empleados públicos, establece barreras jurídicas y prácticas frente a la creación de nuevos sindicatos, y legitima la precariedad laboral a través de la legalización de las Cooperativas de Trabajo Asociado. Asimismo, en la práctica la igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo, y la erradicación del trabajo infantil, dista mucho de lo establecido en los convenios internacionales del trabajo y en las normas laborales colombianas.
Por otra parte, aunque las negociaciones del acuerdo entre Canadá y Colombia terminaron hace más de un mes, los textos borradores del TLC todavía no están disponibles al público, impidiendo que la sociedad civil colombiana y canadiense tenga la posibilidad de analizar con más profundidad sus posibles impactos para los trabajadores y la población en general.
Por estas razones, si el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, de verdad quiere respetar "los valores importantes canadienses", que presumiblemente incluye los derechos humanos y laborales, no debe proseguir a ratificar un acuerdo comercial con el gobierno actual de Colombia.