Desde la perspectiva de la Ecología Política debería dársele mayor atención a la desigual distribución y las formas de ocupación y las maneras de colonización de los ecosistemas asociadas a la concentración de la renta y la valorización del espacio que generan una escasez económica-social sobre sectores concretos que se ven marginados por las relaciones distributivas inicuas. Estas inequidades económicas se reflejan en el acceso a los bienes y servicios y al disfrute de la riqueza que produce la región. Es paradójico que mientras en la década de los 90 la inversión del sector Trasnacional del agua en América Latina y el Caribe pasó de ser 0 (cero) en 1990 a ser de un total de 1129.1 millones de dólares en 1998 (1998 datos estimados; datos originales del World Bank Foreign Investment Advisory Service Database en HAUGHTON, Graham: 2002), la inversión estatal en infraestructura básica cayó dramáticamente durante la década y resulta difícil que se recupere en la década que trascurre, sobre todo porque los estados de América Latina y el Caribe tienen en el cuello la soga de la deuda externa y del intercambio ecológico y económico desigual (HORNBORG, Alf; sin fecha)
Y allí, en este escenario, nos insertamos comunidades, ambientalistas y gobernantes intentando crear mancomunadamente una experiencia inusitada y reveladora de cómo podría manejarse-convivirse-cuidarse ejemplarmente el agua en una ciudad del hemisferio sur, la ciudad de Cali. Tarea que por el momento es sólo un sueño.
Pero no podemos pensar la situación de la ciudad y no podemos proyectar una propuesta como la que estamos edificando sobre la gestión urbana del agua en una ciudad (como Peñalosa hizo del Transmilenio el paradigma del trasporte vehicular masivo articulado) sin que tengamos que reflexionar sobre la crisis que vive la civilización moderna, eurocéntrica y colonialista, la cual se manifiesta, por ejemplo, en la crisis de los precios de los alimentos. Veámoslo. El fríjol que estaba a 200 dólares el año pasado hacia septiembre subió a casi 500 dólares la tonelada en el mercado norteamericano, el maíz elevó su precio 170%, mientras entre mayo y septiembre la tonelada trigo pasaba de 200 a 400 U$. Vivimos una crisis de alimentos caros, movida principalmente por la especulación con los granos ya que la crisis inmobiliaria movilizó el traslado de fondos financieros a los mercados de cereales haciéndose al control del 60% del trigo y gran porcentaje de otros granos; así mismo, la cosecha de soya está comprada como "futuro" y su existencias se convierten en factor de especulación financiera. En general los alimentos se hacen objetivo de la especulación bursátil. Los precios de los alimentos están variando por la especulación, no por los mercados locales ni por las necesidades. Hoy día dos terceras partes de los países en desarrollo son importadores de alimentos.
A esta situación también contribuye, entre otras razones, la disminución de oferta de alimentos debida a la pérdida de cosechas por el cambio climático y la destinación de alimentos a la producción de agrocombustibles -según la ley del congreso USA 2007, en 2008 la producción pasará de 81 a 110 millones de toneladas de maíz que serán inyectadas a las destilerías-. En el fondo el problema de los alimentos caros, que socava la seguridad alimentaria, radica en la liberalización de su comercio y el afán de lucro de las grandes corporaciones de la industria de alimentos y de las Instituciones Financieras que son las que más se benefician estas crisis.
Según un informe de AdT Europa los principales bancos europeos (Barclays, Deutsche Bank o BNP Paribas, Santander, BBVA y el Banco Español de Crédito) invierten en L.A. enorme cifras en la producción y comercio de caña, soya y palma. Estos mismos bancos han invertido miles de millones en empresas de producción de agrocombustibles como Cargill, Bunge, ADM, Cosan o Brasil Ecodiesel. No resulta extraño pues que Cargill haya elevado sus ganancias en el tercer semestre del 2007 en 86% (pasando a U$ 1.030 millones) y Bunge 77% respecto al tercer trimestre de 2006. ADM (Archer Daniel Midland) 65% en 2007. Por eso resulta algo sínico que se el propio Robert Zoellick, presidente del BM, quien en abril de 2008 afirmase que "Treinta y tres países son victimas de agitación social a causa de la fuerte suba del precio de los alimentos y del petróleo".
Las consecuencias no se dejan esperar. Las revueltas por el hambre se presentan en Dakar, Senegal, el 31 de marzo de 2008; durante ese mismo periodo en Camerún, Malí, Burkina Faso, Nigeria, Costa de Marfil las gentes se lanzan a las calles. El presidente del Banco Mundial dice que esa misma situación está aconteciendo en 31 países en el mundo. En abril 6 y7 de 2008 las filas del pan subvencionado estallaron de ira en el Cairo -Egipto-. La gente que iba a comprar pan a las panaderías se encontró que el precio del pan se había elevado 140% y entonces, como no hay con que pagar, se lanzaron a saquear el pan y todo lo que había a su paso. Hoy en ese país, el pan lo distribuye el ejército; la gente hace filas día a día para recibir el pan. Desde comienzos de abril los haitianos hambrientos estaban en la calle en medio de revueltas y saqueos. El primer ministro haitiano Jacques Édouard tuvo que dimitir cuando el arroz subia en una semana de 35 a 70U$ la bolsa de 50 kgs. A comienzos de 2008 en Yakarta había manifestaciones por el alto precio del arroz. El precio de variedad tai superó los 500 dólares la tonelada por primera vez desde 1989 según la FAO. Hacía principios del año pasado se había dado la revolución de las tortillas en México, el precio del maíz en México se había elevado inusitadamente cuando se decidió por parte de los agricultores estadounidenses no enviar maíz para las tortillas sino enviarlo a las destilerías para producir alcohol, que se vende a precio de petróleo; mientras las tortillas que se venden a precio de huevo; entonces para un gran agricultor norteamericano que produce maíz y alimentos con enormes subsidios le resulta mejor que se haga alcohol a que se hagan tortillas, para él impera la lógica del mercado y el lucro.
Desde el enfoque de la complejidad, y concernidos por el tema del agua, nos hacemos la pregunta: ¿cómo esta relacionada la crisis alimentaria actual con las crisis del agua?, y, sin duda, las respuestas no dejan esperar. Así, por ejemplo, bombear agua para producir productos agrícolas cuesta aun más debido a los altos costos de los combustibles y de la energía eléctrica, entonces quienes tienen que bombear aguapara irrigación trasladan los costos a los productos alimenticios. También, en el caso colombiano, puede observarse que muchas obras de infraestructura están dirigidas a facilitar la explotación forestal, la gran producción agrícola -especialmente de agrocombustibles-, y la gran minería. Entre estos emprendimientos se encuentran obras de riego, represas e hidroeléctricas, e hidrovías.
El ministro de hacienda de Colombia dice que nuestra economía esta blindada frente a una crisis alimentaria, otros dicen no, Colombia que era autosuficiente alimentariamente en los años 80 hoy importa más o menos unos 7 millones de toneladas de alimentos, es probable que muchos de estos alimentos sean para estratos 5 y 6. Aunque, se conoce que la demanda de alimentos en ciudades como Bogotá se ve satisfecha por la oferta de los pequeños productores de las regiones periurbanas. Muchos de los productos que constituyen la dieta básica de los colombianos se siguen obteniendo del mercado nacional, seguimos alimentándonos de lo que producen los campesinos: la "yuquita", el plátano, la "papita", las verduras, legumbres y frutas, siguen siendo producidas por campesinos. A pesar de dominio de que hoy tiene las grandes superficies en la distribución de los alimentos, la población campesina que circunda la ciudad sigue siendo proveedora de buena parte de los alimentos. Esos alimentos llegan a la ciudad con una mochila ecológica: agua y nutrientes que se requirieron paras su producción los aportaron las zonas rurales.
Otro tema clave hoy en relación con el agua es el tema del cambio climático, es quizás el tema más importante en el ámbito multilateral ambiental. Esta semana, primera de junio, culmina la Conferencia de Partes de la Convención de Biodiversidad, que tiene lugar en Alemania. Uno de los temas más polémicos en el aumento de monocultivos para obtener agrocombustibles; se conoce que ellos afectan negativamente la biodiversidad. El mono cultivo de maíz y de maíz transgénico, de palma aceitera, de soya o de higuerilla afecta la biodiversidad, y tal afectación es a favor de la producción de combustibles para los vehículos, en un modelo de trasporte donde prima el vehículo particular. Quienes cuestionan estas tendencias abogan mejor por que se establezcan y fortalezcan estrategias de conservación y de cuidado de la biodiversidad. Ante este dilema crucial nosotros preferiríamos la mesura, el incentivo al trasporte colectivo, la despetrolización y la descarbonización de la economía, en definitiva preferiríamos la construcción de sociedades sustentables.
La reunión de la FAO, en Roma, a principios de junio de este año, enfrenta los mismos dilemas. Los actores corporativos con su gran influencia esperarán que se les avale para seguir adelante con su programa de desarrollo de agrocombustiblesm en tanto los campesinos y los ambientalistas se unirán para oponerse a esta perspectiva. La FAO ya hace un par de años incentivó el cultivo de los agrocombustibles en su reporte sobre el estado de la alimentación, afirmando que los agrocombustibles serían inocuos ante la hambruna. Sin embargo los hechos le desmienten.
Sin duda la agenda global está centrada actualmente en los temas relacionados con el cambio climático. Y dada la constatación de la proximidad del riesgo y los peligros que las dramáticas consecuencias del cambio climático global traerán especialmente a los grupos humanos más empobrecidos, los temas relacionados con la matriz energética y con los sistemas de trasporte saltan a escena. Estamos hablando de modelo energético y estamos hablando del la manera como se usa la energía. El mundo está atrapado por un modelo de consumo "energívoro", donde las fuentes de energías fósiles están destinadas principalmente a un modelo de transporte "petroadicto" y en su mayor parte individualizado. Los nuevos modos de trasporte colectivo no se diseñan como sistemas, tal cual le pasó a Bogotá, y sigue pasando por la imitación acrítica de los tomadores de decisiones en otras ciudades. Cali tuvo la oportunidad de crear un sistema de trasporte y se dejó atrapar por un modo de trasporte que no es un sistema: el MIO. Un sistema hubiera integrado distintas modalidades incluidas la pedestre, las victorias -que en Nueva Orleans son un sistema costosísimo para uso de los turistas, igual que también lo es en Cartagena de Indias-. Un sistema que no excluya la tracción humana con bicicletas de uso público y como servicio de taxi. Es estas ciudades todavía se encuentra gente que usa carretillas. carreteando, en días recientes vi a una señora con toda la familia en una carretilla comprando cosas en desuso, eso hace parte de los sistemas, y no es desdeñable la tracción humana en el sistema de transporte, la cantidad de energía que se desperdicia con la gente desocupada en el planeta podría canalizarse hacia trabajos que sin degradar al ser humanos permitieran salvar energía; si se empleara ese trabajo se podría traducir en capacidad de movilizar cosas, aparatos, herramientas o máquinas. El empleo de la fuerza y la creatividad humana, que yace en el desempleo, podría producir a una ciudad la vitalidad para superar las carencias y deficiencias de la gestión y mantenimiento del amoblamiento urbano o de la estructura ecológica principal.
La prueba de que esto es así se halla en el paro que los inmigrantes latinos efectuaron hace un par de años en mayo, en EEUU. El 1 de mayo de 2006 los latinos pararon, dijeron hoy no trabajamos, y ese país se paralizó; se paralizó porque no se incorporó esa energía humana en el sistema económico. Esa energía humana es crucial en un sistema energético. Si en vez de agrocombustibles le pusiéramos sentido al trabajo humano dejaríamos atrás la sociedad petroadicta y energívora que, basada en el consumo de los combustibles fósiles que se pretende surtir con agrocombustibles, superaríamos con creces el colapso climático que estamos viviendo.
El colapso climático deviene de uso desorbitado de combustibles fósiles. Países que históricamente han consumido la mayor cantidad de combustibles fósiles y han arrojado a la atmósfera común los gases de efecto invernadero, tienen para con el resto de la humanidad una deuda por haber ocupado unilateralmente la atmósfera común; ellos han llenado la atmósfera con los residuos del petróleo que han consumido para su crecimiento económico y el resto del mundo, especialmente los más vulnerables, tenemos que sufrir las calamidades climáticas que han provocado, ese es uno de los temas que se discute desde la perspectiva de la justicia climática en el mundo; ¿Cómo hacer que se estime esa deuda ecológica? ¿Cómo hacer que de alguna manera en los debates políticos esa deuda ecológica esté incorporada? ¿Cómo hacer que esos conceptos de deuda ecológica y de justicia climática estén incorporados en los debates y en las relaciones internacionales entre países?
Resulta ahí ineludible referirse al agua. Recientemente, gracias a esta alteración climática, Costa Rica, que tiene en algunas regiones una pluviosidad similar a la de Colombia, vive una sequía extraordinaria. Entonces los habitantes de la región afectada andan peleándose con las empresas de turismo y con las ganaderas a ver a quién le toca usar la poca agua que queda disponible. Una alteración inusitada del clima en la región tiene en un conflicto a la industria del turismo, a la industria ganadera y las gentes que están demandando agua para el consumo doméstico. Estas son las consecuencias terribles: la agudización de los conflictos sociales por efecto de la apropiación unilateral de los bienes comunes. Otro ejemplo proviene de África, donde grandes emigraciones se están produciendo entre países, a los desplazados ambientales se los disputan: unos les dicen ustedes no son de acá, ustedes son de allá y los otros responden ¡no! Uds. son de allá y no de acá; los desplazados son del no lugar. Se atizan conflictos bélicos en las fronteras entre países, fruto de migraciones forzadas por la tragedia climática, que a su vez han sido causadas por el modelo económico basado en la energía fósil.
Sin embargo, en nuestras ciudades, nosotros seguimos pensando el desarrollo urbanístico sobre la base de energía fósil, sin atrevernos a lanzar hacia otras estrategias de futuro. La situación debería representar realmente una oportunidad para que tejamos nuevas propuestas. Este es el reto que nos planteamos con Cali: ciudad de los nueve o de los siete ríos, como prefieran que se la llame. ¿Porqué no atender la demanda de los bicicletistas que piden que se deje dicen una franjita de un poco más de un metro de las vías para las bicicletas? ¿Por qué no corremos los carros un poquito y dejamos esa franjita? ¿Por qué no hacer de estas crisis oportunidades para dar pasos adelante? ¿Por qué quedarse estancados repitiendo las mismas respuestas? ¿Por qué no hacer que la ciudad emerja como un ejemplo de la gestión y el cuidado del agua? ¿de la protección del derecho al agua?¿del suministro gratuito del agua vital para cada ser?¿porqué no ser pioneros en la recuperación y defensa de los ecosistemas hídricos? Ese es el reto de la ciudad de Cali.
Estaba pensando a raíz del terremoto que vivimos en estos días en la región central del país que vivimos en una placa que se mueve, sólo que no nos damos cuenta. En algún momento sentimos que se movió, dijimos ¡esto se mueve! y obviamente se seguirá moviendo. Según las estadísticas hubo en el país 9 muertos y ha habido un alboroto impresionante. Al día siguiente de un terremoto la gente sale a comprar seguros para proteger sus viviendas. Eso siempre pasa. Entonces sube la adquisición de seguros, los vendedores lo saben. Ellos el día después del terremoto están que no saben que hacer con tantas llamadas de gentes que piden que se les asegure el lote, el apartamento, el edificio, por que la impresión que da es que el riesgo es demasiado. Pero lo cruel del asunto es que ese mismo día, que era fin de semana, fueron más los motociclistas muertos que los muertos por el sismo.
Un situación como esta debería conducir a plantearse un estudio de costo beneficio para saber que medidas tomar ante el hecho de que al sistema público de salud le cuesta sumas muy superiores atender los que se accidentan en motos por una falta de regulación versus lo cuesta a la ciudad atender las víctimas de los terremotos, en un periodo de tiempo. Si este cálculo se proyectara históricamente durante 20 o 30 años, la ciudad debiera tomar definiciones económicas para orientar sus inversiones en atención en salud, prevención de desastres y sistemas de regulación de una manera más racional. El problema es que muchas veces las políticas públicas emergen de análisis fundamentados en una heurística preñada de desinformación y en el sentimiento que crean los medios de comunicación masivos, quedándose reducido el espacio para decisiones más costo-eficientes y socialmente consensuados, como sería si hubiese una buena distribución de la información y acceso a las fuentes de datos.
Si se observa el plan de desarrollo de la ciudad de Cali, para este momento aún en discusión, podrían preguntarse ¿Cuáles de estas políticas son costo-beneficio eficiente? No soy un adalid de los análisis costo-beneficio, porque a veces hay que tomar medidas así no sean ellas lucrativas económicamente, en razón a que son benéficas para la cultura, para la moral pública, para la ética, para la convivencia, para la estética o para todas ellas a la vez. Y desde esta perspectiva no necesariamente las alternativas costo- beneficio son menos costosas y más eficientes; digo esto porque tampoco podemos solapar las decisiones políticas con las de la economía. Ahora bien, las decisiones políticas son de la polis esa raíz está en la palabra metrópoli-. Cuando hablamos de la metrópoli estamos hablando del gobernar, ¿hasta dónde se gobierna? ¿Cuáles son los límites que se gobiernan? ¿Quién gobierna? ¿Cómo gobierna? Entonces, hablar de la polís es hablar de qué políticas se adoptan en relación con la ciudad, por ejemplo, para cuidar sus fuentes hídricas y el acceso de los ciudadanos a los servicios y a los dones del agua.
Cuando uno camina por la ciudad y mira hacia el suelo y ve que el agua pasa y es por que esta lloviendo, tiene los zapatos mojados, las medias también, ve el agua cursar por allí, no advierte que pasa debajo de la superficie. Y ¿qué es lo que hay debajo de los andenes y vías de la ciudad? Pues hay ductos. Se trasportan debajo de la susperficie una cantidad de cosas que uno ni se imagina, hay una locura moviéndose allá abajo. La ciudad que no vemos debería pensarse más frecuente y más adecuadamente. Pero debajo de los suelos también hay depósitos naturales de agua: las formaciones freáticas. Estas son sin duda fuentes importates para la provisión de agua de una ciudad, pero no son las únicas. En la ciudad de Cali se identifican más de 1000 fuentes de agua de escorrentía. ¿Dónde están? ¿Qué se hicieron? ¿Cuántas escombreras hay sobre esas fuentes de agua? ¿Qué pasa con las redes de riachuelos que surtían las cuencas principales? ¿Es posible que la ciudad se plantee recuperar ese "capital natural" -como lo denomina la economía ecológica-? Así como decimos vamos a recuperar ese capital que perdemos por la ineficiencia o por la corrupción ¿será acaso posible que la ciudad se plantee una recuperación del capital natural y le deje a las generaciones venideras un mayor capital natural? Yo creo que sí, eso seria una responsabilidad, más aún si ese capital natural es crítico como lo es el agua, porque el agua tiene además la condición de ser, en economía, un bien inelástico; por ejemplo, cuando alguien desea tomarse una cerveza puede elegir la marca y las características, ese es un producto de alta elasticidad, pero uno no puede elegir más que agua para la ducha, ahí la posibilidades de elección son pocas, el agua es insustituible, su elasticidad en este caso tiende a cero. El agua es un "capital natural crítico" desde la perspectiva de la economía ecológica. Una ciudad, así como dice "vamos a acumular capital cultural y social, puede decidir acumular capital natural, es decir recuperar su patrimonio natural, este ya no es una idea sólo de la polis, es una idea asociada con la urbs, que está en la raíz de la palabra urbe. Es posible que la urbe entienda que no sólo obras como sus edificios necesitan mantenimiento, que necesita mantenimiento no solo su capital patrimonial, sino que el capital natural de la ciudad necesita ser recuperado y cuidado. Sería interesante que la ciudad destinara esfuerzos sociales y de elaboración de políticas al cuidado de su capital natural, de su patrimonio o si se prefiere llamar, como lo prefiero yo, de sus dones. Claro que tales esas redes sociales probablemente habría que construirlas, promoverlas. A la gente se le ha hecho creer que debe competir antes que compartir, se le hace pensar que lo innato en la guerra ante el recurso escaso y no la solidaridad para su cuidad y conservación. Esta es quizá una herencia del Leviatán de Hobbes. Pero realmente no es innato en la gente esto de competir en el mercado, el mercado capitalista tiene 200 años de existencia, la solidaridad tiene cientos de siglos de existencia ¿No es posible recuperar la solidaridad que tiene cientos de siglos de existencia, antes que sucumbir en las marañas del mercado? ¿No es ese un capital social que recuperar a través de redes sociales? Esas redes sociales son otro ámbito de la ciudad: civitas. Si ustedes ven el plan de desarrollo de la ciudad, la ciudad tiene tres grandes estrategias, territorio, participación, y gobierno, urbs, civitas y polis, hagamos que estas tres se junten en la defensa del agua de esta ciudad. A eso estamos invitándonos.
Mi invitación es a hacer posible construir tejido social para recuperar los dones de la naturaleza, el "capital natural crítico" si así se le prefiere llamar. Aunque el concepto de dones va más allá de la economía, quizá no alcance para dar cuenta de que con el agua también establecemos relaciones poéticas, por ejemplo cuando apreciamos que el agua nos canta, cuando la lluvia nos inspira poéticamente, cuando el viento que sopla desde el pacífico y en Cali mueve las palmeras y las nubes. También hay que hablar de la poética pues así ascendemos un escalón más arriba de la técnica; también hay que hablar de la política en el sentido de la búsqueda de la vida buena de los ciudadanos o hablar del Buen Vivir como se dice hoy desde el movimiento social en el continente. Todo esto está dicho con el propósito final de alentarnos a hacer redes sociales de cultores del agua en esta ciudad. Lo dicho está orientado para que nos lancemos al agua.
Respuestas a las intervenciones del público
Voy a tratar de ser breve por que se que muchas respuestas no están en mis manos y quizás haya que construirlas colectivamente; creo que mirando un poco el plan de desarrollo de la ciudad que el Alcalde presentó y que esta en este momento pasando por el Consejo municipal, uno podría pensar que muchas de la cosas que están planteadas en ese plan, podrían tener que ver con el agua, por ejemplo, "Cali mi casa", mi casa es oikos, palabra que designa casa. Ahora "oicología" es mucho más comprensiva que "oiconomia" porque el conocimiento, logos, es más comprensivo que la norma, nomos; la ecología es un concepto mucho más amplio que el de economía. La ciudad puede emprender acciones para reconstruir historias del agua, por ejemplo reencontrar las fuentes: ¿dónde estaba la fuente? ¿cómo se contaminó? ¿por quién? Otros programas como relacionados con la recreación para la ciudad, la plataforma educativa, la plataforma tecnológica, etc. puede orientarnos hacia ejercicios innovadores: la plataforma tecnológica de la ciudad para demuestre otras formas de usar el agua en la casa, por ejemplo. Estudios hechos en Barcelona sobre el ahorro del agua, muestran que quienes más ahorran agua son los estratos más altos, sobre todo por que tienen acceso a tecnologías para ahorrar agua, tienen la ducha eficiente, el sistema eficiente para regar el jardín o el campo de golf, etc. Pero no basta la tecnología sin que haya también redistribución del acceso y sobre todo trasformaciones culturales que nos permita de hacer del agua algo con lo cual con-vivamos y sacralicemos.
El profesor Mario Mejía invitaba a conocer como se cultiva agua a partir de experiencias que están por ahí diseminadas. Experiencias que están ahí y probablemente serán nuestro futuro tecnológico. Muchas soluciones ya se hacen con el conocimiento de la gente. Creo que pensar no sobra, hablar de las cosas antes de fabricarlas siempre es necesario, hay que pensar bien antes de actuar. Es mejor tomar más tiempo pensando en hacerlas bien que hacer para después tener que rectificar por no haber pensado lo suficiente. Hay que actuar, pero con criterio de responsabilidad, hay que hacer cosas para que duren y hacerlas para el deleite. La técnica es útil siempre y cuando se ligue con buenas políticas. La ciudad puede emprender caminos de buena técnica, si tiene buenas políticas. El reto es hacer buenas políticas, por eso me identifico con la idea de que se trabaje interinstitucional y articuladamente en fomentar programas de educación que competen a muchas de instancias de la estructura institucional de la ciudad. Instituciones culturales, educativas, organizaciones sociales que se promueven desde las instancias de participación, las instancias comunitarias, etc. Estas estrategias hay que hacerlas pensando en los territorios, no se puede hoy hacer política sin territorios. Creo que esos retos están y esos retos es posible asumirlos. No nos estamos inventando el agua tibia, muchas cosas de estas se están haciendo en otras partes, acá mismo seguramente.