Dulce es la guerra, para los
que no la hacen                  
Dulce es la vida, para los
que no la viven                    
Dulce es el amor, para quienes
no lo practican
Dulce es la tierra, para los que
no la poseen
Dulce es también la muerte, para los que
no la sufren


Mario Calderón

Conocí a Mario Calderón a inicios de los noventa cuando, a través de un grupo llamado Agua Viva, nos reuníamos en Censat para discutir los textos de Augusto Ángel Maya, así me enteré de las tertulias ambientales que organizaba Mario religiosamente cada semana en el Cinep.

Allá llegué algún día, en medio de una veintena de personas que discutían temas ambientales de la ciudad reconocí a Mario que se encontraba en el centro de la tertulia animándola. Fui atraída a estas tertulias por la magia que generaba en mí el ambientalismo, y también por que ya para esa época Mario Calderón era un importante referente que debía conocer. Me llamó la atención su barba y su pequeño arete. Me agradó el ambiente de informalidad que reinaba en ese espacio de encuentro, incluso me sorprendió gratamente que una botella de aguardiente rodara de mano en mano, para que fluyera la palabra, como decían algunos.

Cuando lo conocí eran pareja con Elsa, a ella solo tuve la ocasión de verla, en los pasillos del CINEP, un par de ocasiones, deslumbraba con su bella sonrisa y su extraordinaria figura. Sabía que estaba ligada a procesos sociales en torno a la comunicación alternativa y democrática. En sus rostros se podía ver el profundo amor que se profesaban. En esos años tuve ocasión de llegar una y otra vez a las tertulias e ir acercándome a Mario y otras compañeras y compañeros que contribuían en la construcción de ambientalismo. Eran los tiempos de lo que se llamó el Movimiento Ambiental.  Había terminado una década con importantes encuentros: Ecogente 83, Cachipay 85 y, se avecinaba la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, el debate estaba ardiente.

Con los años, a través de las tertulias y con la creación del Ecofondo (particularmente de la unidad regional Bogota - Cundinamarca), lo fui conociendo, supe de su trayectoria, su experiencia y como otras personas tuve mucho que aprender a su lado. Mario Calderón había nacido en Manizales en 1946 y opto por el sacerdocio, desde muy temprana edad se comprometió con las luchas de la gente. Había llegado al CINEP años atrás atraído por la dinámica social que esta institución jesuita desplegaba en varias partes del país. Para Mario la clave del asunto era trabajar junto a la gente, aprender de sus procesos, no quedarse solo entre textos, aprender de la realidad: "Si uno hace una experiencia de trabajo, de lucha, y la sistematiza mediante lecturas, discusiones y esquematizaciones, está aprendiendo. Se trata de una dialéctica entre compromiso y reflexión, que aún es válida" - dijo Mario en una entrevista.

Fue un ambientalista de principios, de corazón, no concebía el ambientalismo sino como una forma de vida, que implicaba retos y profundas transformaciones personales y sociales.  Como dice Alfredo Molano en uno de sus escritos, "Mario encontró en la defensa del medio ambiente la razón de su vida y de su lucha". Entendió el ambientalismo como "un nuevo movimiento social que se caracteriza por su diversidad y descentralización. Dicho movimiento escapa a las pirámides burocráticas de cooptación. Además, pasa por alto los discursos canónicos que demarcan pertenencias, identidades y ortodoxias".

Estuvo vinculado a diversas luchas y procesos ambientalistas. Fue uno de los fundadores de la Comuna de Longo Mai (sur de Francia), participó con ahínco en la conformación de la Red de Iniciativas Ecológicas; vivió en Tierralta, Córdoba, y trabajo coordinando el Programa de Paz en el Alto Sinú en donde asumió como suya la causa de los pescadores, indígenas, campesinos e intelectuales que se opusieron a la Construcción de Urrá, advirtiendo desde ese momento lo que sucedería en el Río Sinú en caso de construir la presa. En 1989 la vida la puso a prueba al ver morir a su amigo, el sacerdote jesuita Sergio Restrepo y por ello debió abandonar las tierras de Cordoba [1].

Al llegar a Bogotá asumió como una de sus principales causas la defensa de los Cerros de Bogotá. En el Cinep formo un círculo de estudio "acerca de la ciudad como espacio y de la ciudad como lugar de valorización de la tierra, la especulación con el terreno urbano. Ese círculo nos ayudaba a sistematizar una acción, a promover la organización de la gente contra la Avenida de los Cerros"[2].

Defender a los habitantes de los cerros de los desalojos fue, junto a muchos otros, una de sus principales causas que recordamos recientemente en el lanzamiento del libro "Territorios populares, ambiente y hábitat" que presentó la Mesa Ambienta de Cerros Orientales, precisamente en el CINEP. Se vinculó a varios procesos barriales en los cerros y acompañó a los pobladores del Barrio Villa Javier. Con otra veintena de locos verdes como el mismo lo dijera, conformaron la Asociación Reserva Natural Suma-Paz, en la Republica de las Aguas: el páramo de Sumapaz.  Con este nombre quisieron significar, al menos, dos cosas: la invitación, en segunda persona del singular, en la que se propone sumar y no restar paz; y la valoración muy alta del tranquilo orden de los bosques de niebla y del páramo: no es mínima, o media, sino máxima suma, la paz que se respira allí [3].

El Sumapaz, ese territorio de las aguas, fue una de sus pasiones, el amor por la naturaleza, por la vida, por la construcción de procesos de paz que lo llevó junto a otros a impulsar esta experiencia de convivencia y puesta en juego de alternativas al desarrollo. 
Mario, nuestro amigo, nos enseño que la vida es generosidad, creatividad, amistad, sencillez, fraternidad. Fue asesinado junto a Elsa, su esposa y Carlos su suegro, el 19 de mayo de 1997 en su propia casa, donde sobrevivieron su hijo y suegra Elvira.
Hoy, que la situación de este país agobiado por la guerra no mejora ni se vislumbran buenos vientos en el planeta, se hacen mas vigentes sus escritos, su experiencia, su fortaleza espiritual, que como bien dice Leonardo Boff, en un escrito reciente, "será solo esta fuerza espiritual, la que nos de posibilidades de organizar de otra manera, la vida, la producción, la sociedad y la cotidianidad".

Es aquí donde hoy te haces más vigente, querido Mario

Notas:

[1] La resistencia a la construcción y posterior llenado de la Represa de Urrá conllevo al asesinato de muchas otras personas, como el profesor de la Universidad de Córdoba, Alberto Alzate, asesinado en 1996 por grupos paramilitares, importantes lideres indígenas como Lucindo Domico y Kimy Pernia Domico, desaparecido y posteriormente asesinado también por grupos paramilitares al mando de Salvatore Mancuso.

[2] En entrevista Bocetos para un retrato de Mario Calderón. En Mario y Elsa. http://www.colnodo.apc.org/marioyelsa/.

[3] Calderón, Mario, Suma-paz: Suma final. En Mario y Elsa. http://www.colnodo.apc.org/marioyelsa/. .
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11 años sin Mario y Elsa
Por: Tatiana Roa Avendaño - Censat Agua Viva - Amigos de la Tierra Colombia
Fuente: Boletín No. 29 Ecofondo, Abril - Mayo 2008
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11 años sin Mario y Elsa
Por: Tatiana Roa Avendaño - Censat Agua Viva - Amigos de la Tierra Colombia
Fuente: Boletín No. 29 Ecofondo, Abril - Mayo 2008

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Una Resistencia Cantada
Navegación por el Pacífico Sur Campaña: "Llenando tanques, vaciando territorios", realizada por el Proceso de Comunidades Negras PCN - Colombia. 

Publicaciones:
Agrocombustibles: Llenando tanques, vaciando territorios.
Por: Censat Agua Viva y PCN

Navegando el Pacífico Sur: Relatos
Por: Tatiana Roa Avendaño
Censat Agua Viva - PCN 
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Política Energética en América Latina: presente y futuro.
Críticas y propuestas desde los pueblos
Varios.
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