Marzo de 2008
Ambientalistas en Acción  # 63
"En el movimiento por la salud se ha escogido un nuevo término, que es el de la <<alegremia>>, que representa una especie de antídoto para los males que nos afectan, una manera de hacer política y emprender la lucha."


Las guerras, en todos los tiempos, han sido fruto de la lucha por el control de la economía. De las caravanas del medioevo se conoce que los ejércitos iban acompañando a los mercaderes, y eso es lo que pasa de alguna manera en Colombia, donde ejércitos legales e ilegales protege a los mercaderes. Y cuando los guerreros ocupan el territorio, se reparten los botines. En nuestro país se vive un momento de repartición del botín, y no solamente entre aquellos que han estado plenamente vinculados a la guerra, sino también con aquellos que la auspician, y además quienes para ello se alían con empresas extranjeras, etc.

Hay una nueva composición oligárquica en Colombia que ha acumulado capital por la vía mafiosa y se está remozando con acuerdos con sectores del capital internacional y nacional articulándose a la economía globalizada. Es necesario puntualizar que para que aquello ocurra, han emprendido serios ajustes jurídicos. Este es el caso del paquete legislativo que viene tratándose desde hace un tiempo relacionado con la ley de aguas, la ley forestal, la ley de reforma agraria, etc. Además se ha elaborado un plan prospectivo, llamado "Plan 2019", que tiene como propósito en los próximos quince años, con otro período de Uribe y otros gobiernos de su tendencia, ordenar el enganche de estos sectores de la economía a los siguientes pilares fundamentales: minería, turismo, agrocombustibles y el sector forestal, junto a un plan de inversión y endeudamiento muy amplio de infraestructura, en el marco del IIRSA- Integración Infraestructura de la Región Suramericana.

Las luchas de resistencia a este modelo mafioso-militar-económico, tienen que ver con la construcción de nuevas soberanías. Y hablar de esto no es solo un asunto ideológico, sino que se articula con los propósitos políticos de los movimientos sociales a nivel internacional. Por ejemplo, la Vía Campesina, el movimiento de los Sin Tierra, Amigos de la Tierra, y otras organizaciones, están levantando una campaña internacional por la soberanía alimenta. Pero este no es el único frente de lucha en el tema de las soberanías, también está la lucha por la soberanía energética, por la soberanía ecológica, etc.

Procesos que han debilitado la soberanía:
La negación de la soberanía de los pueblos colonizados.
  • Incapacidad de los estados nacionales para satisfacer el bienestar de los ciudadanos.
  • La injerencia de los organismos transnacionales en la política y la economía de nuestras naciones.
  • Los intereses particulares de las clases dominantes y de los capitalistas nacionales y extranjeros.

  • Historia del concepto de soberanía y sus luchas

    De la lucha por la soberanía y del desarrollo del concepto de soberanía, hay algunos aspectos que valdría la pena señalar. Desde la filosofía (incluida la teología) y la política emerge la necesidad de adoptar una postura ética que invita a la construcción de sociedades sustentables, con respeto por la vida y por las generaciones venideras, y con el principio de precaución como herramienta de construcción de justicia para con los otros. De los debates sobre la relación entre "el soberano" y "el pueblo" nos lleva a asumir una postura sobre las formas de gobierno, la descentralización del poder, etc. Así mismo, cuando de gobierno se trata, es necesario referirnos a asuntos concretos de las políticas sectoriales, por ejemplo, a la manera cómo se aprovecha y usa la energía. La soberanía nos conduce a tomar postura frente a la democracia y allí a asuntos como la seguridad ecológica, que no puede quedar sujeta a la democracia formal atrapada por las elites que monopolizan el sistema representativo, ni puede reducirse a la seguridad del capital para seguir reproduciéndose a costa de la dilapidación de la naturaleza y la destrucción de la atmósfera. Y, por último, para nosotros es fundamental en la lucha por la soberanía fomentar la interrelación entre los pueblos, más allá de los límites ficticios que promueven los estados.

    La soberanía popular, en definitiva, es el poder auto-constituyente (que fija sus propias reglas y las acata) que deriva de la unidad de los pueblos, de los desposeídos y los desterrados, orientando su capacidad de autogobernarse y crear nuevas instituciones y nuevas relaciones económicas y sociales para edificar un mundo sustentable entre los seres humanos y con los ecosistemas.

    Amenazas a la Soberanía de los Pueblos.

    El TLC y el ALCA pueden interpretarse como una extensión de las reformas Neoliberales realizadas en los inicios de la década del noventa, cuyo eje principal fue el establecimiento pleno y prioritario de los derechos del capital o del derecho mercantil sobre los derechos democráticos o derechos de la gente, Algunos a este proceso lo llaman el post-consenso de Washington, con el cual se pretende rectificar los errores que este en su momento cometió.

    Otra de las amenazas es sin duda la implantación del IIRSA y otros proyectos en curso que le son funcionales. En el caso colombiano, existe un enorme potencial hídrico, al cual están dirigidos un buen número de los proyectos de IIRSA. Entre aquellos que buscan el aprovechamiento y explotación del recurso hídrico se encuentran: mejorar la navegabilidad del Río Putumayo, la del Río Meta y la adecuación del Puerto Tumaco. Además están el enlace amazónico con Perú por la Carretera Troncal del Oriente, el apoyo general al programa de infraestructura vial, el Corredor Buenaventura-Bogotá, la pavimentación entre Villavicencio y Puerto López. Entre los proyectos de electrificación están: PCH en Leticia, la interconexión Leticia-Tabatinga, la interconexión eléctrica Colombia-Venezuela (Pto Nuevo-Pto Páez- Pto Carreño), etc. Muchos de estos proyectos ya tienen financiamiento.

    Algo particularmente importante en términos de infraestructura hídrica son los emprendimientos portuarios. En Colombia hay 67 permisos portuarios vigentes, de ellos 29 son concesiones, 7 autorizaciones temporales, 29 homologaciones y dos licencias. Algunos proyectos en tránsito de concesión son los de Dibuya, Ciénaga, Cienaga de Mallorquín; San Antero y Urabá en el Mar Caribe y los de Tribugá, Puerto Industrial en Buenaventura, de aguas dulces en el delta del Río Dagua y el de Bahía Málaga en el Océano Pacífico. La construcción de nuevos puertos provoca se apalanca con desplazamientos realizados por paramilitares que, conociendo de la construcción del puerto, aprovechan para apropiarse de territorios, porque el valor de la tierra aumenta considerablemente; este es el caso de Tribugá, apropiado por "paisas" de la región de donde es oriundo el presidente colombiano.

    Impactos esperados con el TLC y el ALCA

    A pesar de que el TLC entre Colombia y Estados Unidos todavía no entra en vigencia, se pueden señalar algunos impactos que ya ha generado. Por ejemplo, la privatización de Parques Nacionales Naturales y ecosistemas estratégicos; la mayor presión sobre ecosistemas de selva para trasformarlos hacia agrocombustibles, la privatización de fuentes sistemas de acueductos, cuencas y microcuencas. El incumplimiento del protocolo de Cartagena sobre seguridad de la biotecnología, especialmente con la promoción de productos transgénicos. El vaciamiento de territorios para ser ocupados por el capital, especialmente minero, energético, inmobiliario y de servicios turísticos. Todo ello contribuyendo a aumentar el desplazamiento y las migraciones del campo hacia la ciudad. Igualmente la legislación se adapta a los intereses de la inversión extranjera, así se flexibilización las leyes ambientales y se asegura la remesa de las ganancias a los países del norte. Tales trasformaciones legislativas, incluida la ley forestal, la ley de tierras, la ley del agua traen consigo una pérdida de derechos legales sobre el patrimonio biótico y cultural de los colombianos. Se consolida pues un modelo colonialista de saqueo de nuestra Pacha Mama, que conlleva más injusticia social, más empobrecimiento y dependencia y, para rematar, más dependencia tecnológica. Estas normas muestran el talante de los legisladores y de los intereses en juego, así hayan visto interrumpido su proceso de aprobación ni el camino para consolidarse dada la presión de las comunidades, la inconsistencia jurídica de las mimas y la flojedad con la que incluso sus mismos adalides las promueven. Las características de algunas de ellas se muestran enseguida.

    Leyes que abonan el camino de la destrucción.

    Ley Forestal
    Fomento a la extracción de maderas a gran escala. Ignoran las demás funciones de las selvas
  • Crea incentivos económicos y fomenta la deforestación
  • Creaba el vuelo forestal
  • Fomenta explotación en zonas de conservación
  • Deja en manos de CARS lo que debería ser función del ministerio
  • Crea la figura de Agente forestal.
  • Ley del Agua
    Asignación de derechos de uso del agua
  • Estándares de calidad del agua de acuerdo con el tipo de uso
  • Control de la contaminación del agua
  • Regulación y responsabilidades sobre el manejo de áreas de anegación y de los drenajes urbanos
  • Reducción de la vulnerabilidad a los desastres socio-naturales
  • Criterios para gestión de recursos marinos y costeros, y
  • El desarrollo de sistema de información.

  • Separa el valor del suelo y el valor del vuelo, y es un hecho económicamente interesante, porque si ustedes recuerdan la economía clásica no distinguía el valor del agua con el de la tierra, luego se separó. Ahora se separa, en cambio, el valor del agua, de la tierra y el del vuelo forestal (que es el dosel arbóreo y sobre el cual se otorgarían derechos a los empresarios madereros).

    Esta ley fue derogada por la corte suprema de justicia, pues no había surtido los procedimientos de consulta a que obliga la constitución nacional y los acuerdos de la OIT suscritos por Colombia. Inmediatamente se conoció, en enero de 2008 la decisión de la corte, el gobierno nacional radico otra propuesta de ley que conserva el propósito de salvaguardar los intereses de los empresarios madereros y de los inversionistas.

    Acciones prácticas para afirmar la soberanía energética:

    Sin duda las soberanías se están construyendo a partir acciones concretas como las luchas populares como las de los pueblos Uwa, Bari,  Arhuaco, en diferentes regiones de Colombia, contra  el sistema extractivista, petroadicto y consumista que conculca la soberanía popular. Uno de los retos que esta situación plantea es el de fortalecer el trabajo pedagógico con y para que con los sectores populares orientemos soberanamente nuestro futuro energético. La construcción de caminos de tránsito hacia una nueva matriz energética que rompen con el colonialismo tecnológico y la dependencia científica, es otro pilar fundamental en esta lucha; ya que incluso detrás de las nuevas tecnologías hay monopolios que impiden la ecosuficiencia y la ecoeficiencia y el aprovechamiento democrático de las energías renovables. También es importante luchar contra la idea de que la inversión extranjera y la ayuda son necesarias y una panacea y sí, más bien, abogar por la solidaridad política y económica y por una verdadera integración de los pueblos, siguiendo adelante con el proceso que hoy camina en América Latina. En este ámbito es fundamental la articulación de las luchas populares y de sus organizaciones en nuevas coaliciones, a la vez que se fortalecen alianzas mundiales. Nuestro reto es procurar que las soberanías energéticas, alimentaría, del agua, de la biodiversidad y otras, sean factores de unidad de las luchas y permitan instaurar en el mundo justicia y equidad, del que somos adalides.

    Finalmente, me gustaría tomar un concepto vinculado a la ética: la prudencia, que los griegos llamaban fronessis, que significa actuar en justicia para con los otros; y los otros no sólo son los que están aquí, sino los demás seres vivos y los que vendrán en el futuro. Sin duda la lucha también se da en el terreno de la significación. Julio Carrizosa, un curtido profesor colombiano, amigo nuestro, dice que hay que construir "vivideros", que como yo los entiendo son lugares dónde vivir y construir esta soberanía. Lugares pequeños, autónomos y autosuficientes en lo posible, que son potencialmente los territorios de estas nuevas soberanías.

    Estas soberanías se dan articuladamente, por ejemplo la soberanía alimentaria no puede ser dependiente de tecnológicas petroadictas, como tampoco lo puede ser el cuidado de las semillas de agroquímicos derivados del petróleo. Así que estas soberanías son también, en sentido general, unas formas de ser, de habitar y ocupar los espacios y construir los paisajes; son maneras de relacionar nuestra espiritualidad, nuestro cuerpo y nuestro territorio.
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    Las nuevas soberanías y la Soberana energética
    Por: Hildebrando Vélez
    Censat Agua Viva - Colombia
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    Tierras y paramilitarismo en el proyecto de verdad, justicia y reparación

    por Darío Fajardo Montaño


    El mercado de tierras en Colombia.
    Una alternativa viable?

    Coordinadores: Absalón Machado y Ruth Suárez.
    Fuente: books.google.com.co