El actual desarrollo prevalente en el mundo requiere de inmensas cantidades de minerales y materiales, lo que conlleva a la explotación intensiva del patrimonio natural.
En este escenario, los planes, políticas y estrategias de los diferentes gobiernos promueven el desarrollo a través de la expansión de las ciudades, la interconexión e integración de los países, el avance científico y el desarrollo tecnológico.
Por ende, la demanda de materiales en el Planeta alcanza niveles nunca antes vistos, y es así como los países del sur, con abundancia de biodiversidad y minerales, se han convertido en el escenario perfecto para que las trasnacionales del agua, la minería, la energía y la biodiversidad emplacen sus fabricas y centros de operación dedicados a la extracción a gran escala del patrimonio natural.