Hoy es casi imposible abrir el periódico sin que nos apabullen las promesas de una nueva era de abundante energía limpia, a cuyo umbral está la humanidad. Si bien las compañías petroleras continuarán extrayendo petróleo durante largo tiempo más, surge ya un creciente consenso de que es hora de comenzar a reducir la cantidad de petróleo que quemamos, puesto que es una de las principales causas del cambio climático, la contaminación del aire y otros desastres ambientales. Para hacerlo, se aduce, basta utilizar material biológico con el cual producir combustible: cultivos como el maíz y la caña de azúcar destilados a etanol, y palma aceitera, soja [soya] y canola transformados en biodiésel. Y en una etapa posterior, se nos dice, cuando la biotecnología esté preparada, será posible convertir cualquier tipo de biomasa en combustible: maleza, árboles, el aceite que ya utilizamos para cocinar…