NOTICIAS CENSAT
SEGUNDO REPORTE DE LOS NAVEGANTES
"HACIENDO CAMINO AL CAMINAR"
De Guapi a El Charco
Por: Tatiana Roa Avendaño
Censat Agua Viva. Amigos de la Tierra Colombia
Campaña agrocombustibles "llenando tanques, vaciando territorios"
4 Octubre de 2007
Hemos cumplido casi una semana navegando, recorriendo los territorios y visitando las comunidades del Pacífico Sur. El sol y la lluvia han acariciado nuestras pieles y ya son notorias las huellas de la intemperie en nuestros rostros, algunos tenemos el cuerpo adolorido por el golpeteo de las olas sobre la lancha, pero a la vez le vamos perdiendo poco a poco el miedo al mar, pues como lo dijo uno de nuestros compañeros: el mar no quiere hombres ni mujeres cobardes. Sin embargo, nada de esto ha hecho mella en nuestro ánimo, y por el contrario el grupo de navegantes se ha ido consolidando y fortaleciendo. Para todas y todos nosotros la experiencia de la navegación, el encuentro con las comunidades, las reflexiones profundas de los viejos y la brisa del mar, han servido para aclarar nuestras mentes, han fortalecido nuestros espíritus y nuestro compromiso con las comunidades negras y sus territorios.
La segunda fase de este trayecto arranca en Guapi. Nuestros anfitriones nos organizaron una actividad artística en el parque central durante la noche, la música del Pacífico nos sirvió para relajarnos, bailar y compartir con la gente local luego de la dura jornada de ese día. En el grupo de los locales hay una mujer que me impacta por su fuerza y su entusiasmo, es Yolanda, ella será nuestra anfitriona, generosamente nos ofrece su casa para todo el grupo de navegantes.
En la mañana del martes tendríamos un Foro en un hotel del pueblo. Allí llegarían un importante grupo de delegados de diversas comunidades y unas jóvenes estudiantes de secundaria. Al parecer, en una botella de naufrago llegó la noticia de la navegación y por ello los guapireños tenían una gran expectativa por conocernos y saber de nuestra experiencia.
En Guapi, el fantasma de la palma aceitera ronda y amenaza los territorios. Se menciona que un Consejo Comunitario ha entregado en concesión a la empresa palmera Salamanca su territorio por casi una vida, 60 años. Sin embargo, nos da esperanza saber que de los 18 Consejos Comunitarios sólo éste cayó ante las falsas ilusiones de quienes promueven el negocio de la palma. Los otros Consejos siguen sin aceptar este megaproyecto y se fortalecen en torno a sus Planes de Etnodesarrollo. Hay también preocupación en la gente local por la construcción de la Pequeña Central Hidroeléctrica, PCH de Brazo Seco, la gente cree que ella, como otros proyectos, no será para el bienestar de la población sino para garantizar la energía que requiere la agroindustria.
En el Foro me llamó la atención que la gente del Proceso de Comunidades Negras da una gran importancia a las estudiantes de secundaria que llegan a la reunión ávidas de conocimiento. Se establece un interesante diálogo entre ellas, los navegantes y la gente local sobre las implicaciones que tendrá la palma en su municipio. Me asombran las preguntas que se hacen las niñas y las reflexiones de los miembros de las comunidades. El compromiso de defender el territorio frente a las amenazas de la coca, la palma y los megaproyectos es unánime.
En la tarde partimos hacía El Charco, y cuatro nuevos navegantes nutrirán nuestra tripulación: Harrisón de Guapí y Daniel de Timbiquí, ambos líderes jóvenes de las comunidades negras; Ricardo, un estudiante de doctorado de la Universidad de Carolina del Norte, y el ?tío? Juan, nuestro almirante, que nos ayudaría a entender que para navegar estos ríos será necesario conocer las mareas, Ricardo y tío Juan llegarían con nosotros hasta Tumaco.
El recorrido entre Guapí y el Charco es corto, sin embargo nuestra canoa aunque fuerte tiene un motor 75 que lo hace lento, y el golpeteo de las olas por la marea baja se deja sentir con mayor fuerza. Viajaríamos durante tres horas entre el Río Guapí y su Bahía y por el mar hacia la Bahía del Tapaje para tomar el Río del mismo nombre. Atravesando unos bajos temo que la canoa se volcará, pero para nuestra suerte nada de esto sucede, es un trayecto corto entre el mar pero como siempre lo vivimos con algo de tensión.
Sólo llegaríamos al Charco al atardecer cuando ya el sol se ha perdido en el horizonte. Dormiremos en una escuela para en la madrugada iniciar nuestro recorrido por el Río Tapaje, lo haremos con una importante comisión de gente local y aquí quiero resaltar la presencia de las mujeres, particularmente de Yalile una cantautora del Pacífico, con la sonrisa tan grande como aquel río al que le canta y le llora, una joven mujer hermosa y siempre colorida de San José, una de las veredas que visitaremos a lo largo de nuestro periplo remontando el río.
El Río Tapaje es considerado la región más productiva del Pacífico, y lo podemos verificar al recorrerlo y observar una gran variedad de frutas y cultivos que se pueden ver en sus orillas: papa china, fríjol, plátano, caña de azúcar, cacao; hay también frutales como naranja, papaya, zapote, pepa del pan, guama, limón y palmas como el coco, chontaduro y entre otras múltiples cosas. David un joven agrónomo de Guapi, me dice que la alta pluviosidad de la región hace que al llover se remuevan suelos que se amontonan en las vegas del Río haciendo que se acumulen importantes nutrientes, por eso su hace alta productividad. Allí hay una variedad de fríjol conocido comúnmente como el tapajeño.
Para nuestra tristeza, en la medida que subimos se perciben los impactos de las múltiples fumigaciones con glifosato que el gobierno nacional ha hecho en esta cuenca. Desde el río podemos ver los platanales y los frutales quemados, los verdes brillantes que nos han acompañado desde Buenaventura son ahora un verde triste, por los químicos y ácidos que han llovido sobre esta cuenca.
En la medida que pasamos nos llaman para que nos acerquemos, nos esperan en varias comunidades, más de las que podremos visitar. Finalmente sólo llegaremos a El Ojal, Playa Grande, Pulvusa y San José.
En el Tapaje comprendemos el significado de la guerra, navegando por él observamos sus poblados abandonados. Nos enteramos de los cientos de familias desplazadas, nos agrede ver las fuerzas de contraguerrilla refugiándose en los caseríos, junto a las escuelas o en medio del río a menos de 50 mts. de los poblados, violando el Derecho Internacional Humanitario; nos duele ver cómo los programas gubernamentales de atención a las familias desplazadas atentan contra la dignidad de los pueblos; nos violenta la destrucción que las fumigaciones han provocado en los cultivos de pan coger, las huertas y los proyectos colectivos de las mujeres en San José. Pero también nos asombra la capacidad de resistencia de estos pueblos, que han dado en llamarse los resistentes y han conformado su asamblea, admiramos su tenacidad, preferirán morir en su territorio antes que abandonarlo, y disfrutamos los cantos de las mujeres que son su máxima expresión de resistencia.
No deja de sorprendernos la facilidad con que la gente llega a las reuniones, en todas ellas la gente pone sus quejas por las fumigaciones, denuncian la perdida de sus cultivos, las enfermedades de sus hijos, la gente que enloquece ante la desesperanza, las deudas imposibles de pagar con los bancos, las ayudas miserables o que nunca llegan para los desplazados, el abandono para quienes se resisten en el territorio.
En los cuatro poblados que visitamos nos reunimos con grupos numerosos: la escuela, la iglesia, el salón comunal, cualquier lugar es un buen sitio para encontrarnos. En San José visitamos la huerta y los proyectos productivos de las mujeres, y en medio del recorrido por el Río nos detiene por unos minutos un retén de la contraguerrilla, ubicado entre dos pueblos.
Al pasar por El Tapaje, entiendo de alguna manera que el interés de este gobierno sea vaciar estos territorios abundantes de riquezas, de ahí que sus programas sean absurdos, que a través de Acción Social e incluso muchas ONGs sólo den ayuda a los desplazados, y por tanto quienes no abandonan sus tierras pero sufren el conflicto y la fumigación no reciban ningún apoyo, porque este gobierno aspira a que estas comunidades dejen su terruño cansadas del conflicto y el olvido. Así vamos entiendo la ligazón entre coca, erradicación y palma. Ya que la única alternativa para mantenerse en el territorio es ser funcional a los proyectos productivos de interés del capital, como la palma aceitera. En este río aprendemos tres nuevas palabras: fumiga, resistentes y desplazo.
Al atardecer vamos dejando el Tapaje, debemos viajar temprano porque el ejército tiene prohibido transitar el río en la noche, y si bien vamos melancólicos ante la dureza de la realidad, la alegría de los cantos de Yalile nos anima a continuar y hacerle frente a la vida y sus adversidades.
En la medida que recorremos el Pacífico Sur vamos comprendiendo que son tres las grandes amenazas que se ciernen sobre los territorios de las comunidades negras: coca, palma aceitera y megaproyectos de infraestructura. Sin embargo, confío en que una fuerza mayor podrá contrarrestarlos, ésta es lo que ellos y ellas llaman el poder negro, él está sustentado en la alegría, la algarabía, el currulao, las ganas de libertad, el saber ancestral, el sentir y el deseo de autonomía y control sobre su territorio.