Las organizaciones que participamos en el encuentro del agua celebrado en el municipio de Támesis Antioquia, durante los días 21 y 22 de julio de 2007, el cual fue organizado y promovido por la Asociación de Familias Campesinas para el Desarrollo Sostenible de Támesis- Antioquia, BIABUMA y que contó con la participación activa y decidida de más de 350 delegados y delegadas de 56 organizaciones sociales, ONGs, Fundaciones, Universidades, municipios, usuarios de distritos de riego, comunidades urbanas afectadas por las políticas públicas para el uso y manejo del agua; después de haber expresado con cantos, palabras y acciones el vivo compromiso por la vida y por la defensa de los derechos de los seres humanos frente al vital líquido, nos hemos comprometido con el siguiente mandato, en el marco del referendo acordado por la Comisión Nacional de Defensa del Agua y de la Vida, teniendo en cuenta que:
Colombia ha firmado acuerdos internacionales como por ejemplo el de la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño con respecto a los derechos humanos y al agua, como un recurso natural limitado y bien público fundamental para la vida y la salud, indispensable para vivir dignamente.
Colombia también se ha comprometido en alcanzar los objetivos para que la gente tenga agua potable y saneamiento básico. En los objetivos del milenio se propuso como meta al año 2015, reducir a la mitad el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible a agua potable. En América Latina y el Caribe son 50 millones de personas que no pueden tener agua limpia y mejorada y 125 millones no tienen servicios de alcantarillado.
La región andina y la región caribe de Colombia son las zonas donde más se hace evidente una crisis de agua. En estas regiones, el deterioro de las fuentes de agua y la contaminación de la misma, generan fuertes conflictos por el acceso y la apropiación de la misma.
De acuerdo a la Constitución Nacional, le corresponde al gobierno, promover que la gente pueda tener agua potable, servicios básicos de saneamiento, sistemas seguros y sostenibles de tenencia de la tierra y vivienda adecuada.
Por ley, la planificación y el manejo del agua y la toma de decisiones frente a la misma, debe partir de la participación de las comunidades y sus organizaciones, y sobre todo de las mujeres, jóvenes y pueblos indígenas, afrocolombianos y campesinos.
El manejo del agua debe tener en cuenta la importancia vital de nuestros territorios y debe atender las necesidades de todos los seres vivos.
Tener agua potable debe ser una garantía para todos los seres humanos. La no discriminación, la igualdad, la justicia, la solidaridad, la equidad y la sostenibilidad son principios .
Las comunidades rurales, tanto las indígenas, afrodescendientes como las mestizas, llamadas también campesinas, tenemos raíces serias y profundas que tienen el agua como un bien público y que no puede ser negociado.
Támesis, Antioquia, sitio de este encuentro y sitio donde sale este mandato, es considerada una reserva de aguas de la región. Aquí vemos con preocupación como se entrega el agua sin condiciones para el turismo, la agroindustria y el ocio improductivo. Todo eso afecta desfavorablemente el uso que le damos los campesinos y las campesinas y también las necesidades de los demás seres vivos, como las plantas y los animales silvestres.
La gente de la región ha ido haciendo y construyendo formas de manejo propio y de tejido comunitario, que en muchos casos se han convertido en experiencias estratégicas que sirven para otros hermanos y hermanas.
POR TODO LO ANTERIOR, RESOLVEMOS:
1. El agua es para todos los seres vivos. El agua no es para quienes trafican con la vida.
2. El agua en todas sus formas es un bien común. Es un patrimonio de las comunidades, de los pueblos y de la humanidad y se deben realizar acciones, políticas y esfuerzos desde lo local hasta el mayor nivel para conservar los ecosistemas asociados a ésta como garantía de las generaciones futuras.
3. Reconoceremos y exigiremos el acceso al agua como un derecho indispensable para vivir dignamente, en el que debe existir la garantía de un abastecimiento continuo, suficiente y de calidad para toda la población, haciendo una utilización racional y responsable de ella.
4. Las familias rurales, campesinas, afrocolombianas e indígenas tienen derecho a la cantidad mínima de agua para vivir con dignidad, como parte vital de sus usos y costumbres, como garantía de sus cultivos y como soporte de su economía. Esto debe ser prioridad en los planes del gobierno local y las autoridades ambientales.
5. La gestión y control del agua permanecerá siempre en el ámbito público, social, comunitario, participativo, con equidad y sin fin de lucro. La política del agua superará las desgarradas formas de lo equivocadamente llamado público, a partir de la consolidación y visibilización de los procesos sociales y su manejo como bien público y común.
6. Abogaremos con insistencia por la solidaridad entre las generaciones presentes y futuras y rechazaremos modelos de sobreexplotación de la madre tierra.
7. Seremos conscientes e incluiremos las necesidades de agua de las plantas y animales silvestres.
8. La gestión sustentable de los ecosistemas y la preservación del ciclo del agua y de los ambientes naturales, se deben transformar desde el ordenamiento participativo del territorio mediante el reconocimiento y respeto de las dinámicas naturales, sociales y culturales. Las cuencas hidrográficas son unidades básicas integrales de gestión pública, factor de identidad y de unión comunitaria.
9. Aseguraremos la participación de la población, de sus comunidades y organizaciones, en todas las instancias de planificación, gestión y control del agua en un marco de corresponsabilidad social para el aprovechamiento colectivo de los bienes y servicios locales.
10. Uniremos y articularemos este proceso con otras dinámicas del ámbito regional, nacional e internacional en la defensa del agua. Debe existir la solidaridad con muchas otras comunidades del mundo frente a los efectos de la variabilidad y cambio climático en los recursos hídricos, el suministro de agua potable y el saneamiento.
Por eso decidimos apoyar activa y decididamente el Referendo por la defensa del agua y de la vida y todas las iniciativas que lleven a la permanencia de las comunidades en sus tierras y territorios en condiciones dignas, acogeremos este Mandato para con toda la población tamesina y exigiremos a nuestro gobierno local su legitimidad y cumplimiento.
Municipio de Támesis - Antioquia, 22 de julio de 2007